Devoción

Tiempo de lectura: < 1 minuto

 

Ante ti me inclino, Amado.

Guardo mis armas y te rindo pleitesía

ofreciéndote todo aquello que no comprendo,

me limita, me supera y desborda.

La materia ahoga como una soga

a punto de cerrarse.

Oro de misterio que escupe desde dentro

como un cataclismo rítmico,

golpe a golpe,

esculpe nuestra inconsciencia

como un martillo inexorable.

Eres la flor más hermosa, el aroma más embriagador jamás percibido.

Todo mi ser se vuelve a ti como una sonrisa aniñada,

me regocijo en tu presencia,

como un girasol que busca el sol que lo ilumina,

así mi espíritu se eleva hacia tu luz.

Eres una cordial sonrisa, un gesto amable, la ayuda de un extraño, la gratitud de un animal.

 

Todo está lleno de ti, Amado.

Incluso en las noches más oscuras, siempre había un destello invisible

apenas tintineando, testimonio del Amor que no vemos.

Eres el alfa y el omega, la sustancia y la carne, el verbo numinoso que aún no comprendemos.

Humildad en la dádiva, juego cósmico travieso que nos enseña a caer y levantarnos.

Belleza y éxtasis. Gozo.

Eres la Gracia.

Ternura infinita,

mirada limpia,

Dios.

 

Facebook
Twitter
LinkedIn
Telegram
Email
WhatsApp
¿TE INTERESA ESTE TIPO DE CONTENIDO?

¡Suscríbete a nuestra newsletter hoy!

Multiversos

La Incomodidad

*Fotografía de Marco Ortega. Súbito, constreñido, el sistema nervioso reacciona como un animal enjaulado ante la incomodidad. La distracción ya no basta. La incertidumbre ha socavado todas las respuestas, la

Ver más »
Arte y cultura

No sunshine

* Voz y fotografía: Noelia Boscar.   En los páramos, un gato y mi guitarra me hacen guiños. Atrás quedaron las alforjas y los panes compartidos, siempre mal distribuidos, miopes

Ver más »

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Todo el contenido aquí escrito está protegido por derechos de autor !!
Scroll al inicio